sábado, 19 de diciembre de 2009

Cena de empresa. La primera de un ELEX.S en crecimiento.

18 de diciembre de 2009.
Es una cena de empresa mas?? No, desde luego que no. Hasta ahora, nuestras cenas de empresa eran casi aburridas. Y creo que la vez que más gente fuimos eramos 6 o 7, y eso llevándome a Hacchi para que animara la fiesta. Ya que a este tio lo sueltas en una cena en la que hay tias, y ya te puedes olvidar de todo. El solito se encarga de amenizar la cena desde que empieza hasta que llegas a tu casa, habiendo pasado logicamente por copichuelas bar.

No era una cena de empresa mas. Cuando llamé al restaurante para confirmar el total de comensales que ibamos a ser, fue cuando me hice consciente realmente de qué iba a suponer esta cena para mi. Eramos 22 personas (bueno, hay que decir que había 3 crios que logicamente no trabajan para mí). Así que eramos 19 trabajadores.
Qué barbaridad!!! Hace exactamente un año menos 3 días (o sea, el 15 de diciembre de 2008, para los que no sepan contar), abríamos las puertas de esta empresa y eramos un total de 4 personas. Y ahora eramos 15 personas mas. Joooder!!!

Habíamos quedado frente al colegio de Son Oliva, por aquello de que no fuesemos a subir hasta tomar por saco que estaba el restaurante, en 40 coches distintos. Y como aquí hay aparcamiento de sobra...pues aquí nos vimos a las 21,30h.

El encuentro...



Las chicas (falta 1)


Y comenzamos la partida. Ya nos hemos dividido en coches y partimos hacia el restaurante...



Y llegamos al restaurante...




Y empezamos a cenar...



Bien, debo decir, que el restaurante era muy muy bonito. Muy como para ir en pareja a una cena romántica e íntima, ya que tenía una especie de minicuevas muy recogiditas, con luz muy tenue que daba apetencia de dejar esa cena y meterse allí a soñar con el polvo que se podría pegar despues de la cena como pago por lo bonito.

Era una situación cuando menos curiosa. Resulta que como el personal apenas se conoce porque están en locales distintos, pues se crearon 2 grupos.
Por un lado teníamos a las chicas:




Y por el otro a los chicos, que como son todos muy feos menos yo, no los voy a sacar.

Poco a poco, la cosa fue animándose, y ya en los postres la conversación en el grupo era algo mas global. Aunque los temas de conversación os los podéis imaginar, no??? Trabajo, trabajo y trabajo. (Y los chicos por lo bajini, no hacían más que cuchichear sobre las chicas).




Y se animó aún más...
Intenté poner mis condiciones. Remarcar el hecho de que yo era el jefe.


Pero qué cojones, era una fiesta. Claudiqué....


Y mientras Merceditas, haciendo de anfitriona cubriendo perfectamente ese huevo que yo momentaneamente había abandonado. :-)


Pero...llegó un momento que desgraciadamente había olvidado. Joder, como pude olvidarme que en algún momento tendría que hacer un brindis. Era mi primera cena de empresa con tanta gente, y yo, el rey del protocolo, había olvidado el brindis.
Podéis imaginárloslo...menuda porquería de brindis.
En fin, tendré que subsanarlo proximamente.


Esta cena me costó un pastón que flipas. Y por los planes que tengo para el año que viene, la proxima será bastante más espectacular y cara. Ya que si todo sale bien, para finales del año que viene, seremos mas o menos el doble de los que eramos ayer.
Bufff, solo de pensarlo, se me ponen los pelillos de punta.

Lo mejor que puedo sacar de esta cena, fue la integración entre compañeros que no se conocían y ni siquiera se habían visto algunos. De hecho yo mismo, tengo varios empleados a los que habré visto apenas 3 o 4 veces y casi no hemos intercambiado más que un saludo respetuoso.
Así que al menos, pudieron ver que no solo sirvo para firmar los talones del sueldo. Tambien soy capaz de pagar cenas. jajaja

Para mí la cena acabó al rededor de la 1 de la madrugada. Decidí irme a casa con Mercedes y el niño.
La mayoría de los demás decidieron largarse de discoteca a seguir pasándoselo bien ellos y a ver si pillaban una buena cogorza ellas.

He cumplido un trámite que tenía que cumplir.
Ahora solo me preocupa que de seguir con este crecimiento que llevamos, el año que viene tendré que buscar una nave industrial para meterlos a todos. Y tendré que poner sistema de altavoces y micrófonos para que me escuche todo el mundo.
Porque escucharme me escucharan. No volveré a olvidar preparar el discurso del brindis.

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